Mesilla de día

Él pasaba la aspiradora cuando sonó el teléfono. Se tensó. Llevaba más de una hora repasando el impoluto suelo del salón solo por no oír el silencio. Apagó el aparato con el pie derecho y se agachó para dejar el brazo en el suelo. Sus movimientos eran muy cuidadosos. Desenchufó la aspiradora y se quedó mirando cómo engullía el cable, imaginando un águila que devora una serpiente. El teléfono había dejado de sonar hacía un rato, pero no necesitaba cogerlo, él sabía quién había llamado y por qué.

Subió las escaleras que emergían del fondo del salón. Cruzó el pasillo y entró en la habitación de la pequeña. Se quedó mirando la cuna y las sábanas que la cubrían. Estaba todo tal cual lo había dejado Sofía. Incluida la foto de la mesilla. Echó una mirada de soslayo al póster de Nosferatu solo para asegurarse de que seguía allí. Miró el reloj de su mano izquierda y se dirigió al cuarto de las escobas que estaba al otro lado del pasillo. Abrió la puerta y tiró del cordel que encendía una bombilla que emitió una tímida luz amarillenta. Apartó de una leve patada la cabeza que le molestaba para coger la escalera. La llevó al fondo y la abrió. La fijó bien al suelo y le dio un par de golpes para probarla. Se subió hasta el último escalón. Se puso de puntillas y alcanzó a abrir una trampilla. Metió la mano y notó un pequeño charco que le manchó. Se maldijo por no haberse acordado. Se limpió la mano en el pantalón y pensó que ya se preocuparía de esa mancha una vez pasase todo. Volvió a meter la mano y empezó a palpar hasta que encontró aquello que buscaba. Lo sacó con cuidado y se bajó de la escalera. Salió del cuarto y con la luz del día se cercioró de que estaba en perfecto estado.

Volvió a la planta inferior y pensó que era mejor no sentarse en el sofá. Prefirió esperar de pie. Se entretuvo mirando a través de la ventana los pequeños montículos que le habían quedado en el jardín. Es imposible volver a dejarlo liso del todo, pensó. Al momento oyó su coche entrar al garaje. Era el momento. Suspiró y se acercó a la puerta de la casa poniéndose a un lado. Calculó. Una vez oyó la puerta del garaje cerrarse, empezó a contar los pasos y segundos después la foto de la mesilla de la pequeña dejó de tener sentido.

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2 Comentarios

  1. Tétrico y espeluznante, este me ha impactado!
    Y el titulo me parece todo un acierto

  2. Cómo siempre original, éste para mí el más impactante. Tocas todos los registros.

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